Grito, desde una posición estudiada, en silencio, prácticamente sin pestañear, sin que se note, o eso es lo que me gusta creer. No es que me sienta incomprendida, es que no me entiendo ni yo, así que no puedo esperar otra cosa de los demás. Intento limitarme a respirar, a asentir, a apretar los dientes en forma de sonrisa e intentar ser feliz todas aquellas veces que me lo permito. Continuará...
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