martes, 4 de octubre de 2016

El destino y sus cosas

Justo cuando crees tener todo organizado, el destino te lanza algo inesperado, o alguien. Así que tienes que improvisar, algo así como un nuevo comienzo, como partir desde cero y así, te encuentras la felicidad en lugares que jamás te habrías imaginado y cuando digo lugares, también quiero decir personas. Porque cuando menos te lo esperas, va la vida y te sorprende, y tú, que crees tenerlo todo bajo control, incluso en tu propio caos, te dejas arrastrar e incluso desordenar un poco más si es que es posible, o no te dejas, pero te lleva como una corriente de agua y es capaz de mecerte entre sus olas, a veces incluso sin que lo notes y te lleva a su terreno...y estás jodida.
Jodida, porque ya no es sólo el mundo el que te sostiene, porque sin su sonrisa no hay mundo al que recurrir, porque cuando no te mira el sol pierde brillo y los colores no parecen los mismos...porque joder, te quita el aliento con cualquier muestra de cariño y tu pequeño corazón parece hacer hueco aunque sólo sea para meterlo dentro.
Es curioso eso del destino, que siempre acaba hallando la manera de que acabemos justo en quien más pertenecemos.

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